Argentina y el Día del respeto a la Diversidad Cultural
El 21 de mayo se conmemora a nivel mundial el día del respeto a la Diversidad Cultural.
Más allá de las reflexiones clásicas en relación a que aquello para lo que se reserva un día no está siendo honrado en lo cotidiano, hay dos dimensiones adicionales sobre las que me gustaría pensar junto con ustedes. Por un lado, la cuestión del Respeto, por el otro, por que al hablar de Diversidad cultural debemos pensar en clave geopolítica.
En primer lugar, en cuanto al “respeto” de la Diversidad cultural: esta es una idea acuñada en la Europa de posguerra, a mediados del Siglo XX, ante la monstruosidad desplegada por el nazismo sobre el precepto de la superioridad racial y la presencia –ya ineludible- de formas-otras de habitar el espacio urbano. Progresivamente, esta forma de comprender la realidad (que muchos llamamos multiculturalismo) fue siendo superada –como efecto de la acción política de movimientos populares, indígenas y negros de la diáspora– por la aproximación intercultural, que presupone como horizonte de realización ya no la convivencia “tolerada” propuesta por la multiculturalidad, sino la dinámica del intercambio virtuoso que surge de la igualdad en la valoración de las identidades y las culturas. Esta interculturalidad, a ser construida políticamente, avanzaría contra los resabios coloniales de jerarquización entre “las razas” y debiera constituir un eje troncal de cualquier proceso de liberación nacional, y por ende un objetivo mediato de nuestra acción política cotidiana; para que –como cantaba Bob Marley hace más de cuarenta años, la filosofía suprematista sea “definitiva y totalmente desacreditada y abandonada”.
En segundo término, tenemos que acostumbrarnos a que los desafíos del Siglo XXI para Suramérica están vinculados al proceso de explosión demográfica y la lucha por los recursos para la subsistencia. Agua y otros recursos naturales, con el acceso al control territorial como vector ordenador, constituyen aquello que se nos codicia y –en consecuencia- la cosa a defender, no solo conceptualmente, sino en términos concretos y efectivos. La vinculación entre las filosofías-otras de Nuestra América, su ontología vincular entre ambiente natural y existencia humana, no son expresiones folklóricas para el poder, sino una amenaza real para el proyecto de explotación criminal del neoliberalismo como proyecto cultural del globalismo financiero. En consecuencia, la dialéctica entre biodiversidad y diversidad cultural adquiere relevancia estratégica, en tanto la ocupación del territorio con otras lógicas, que puedan comprender la explotación de los recursos para el bienestar y la felicidad del Pueblo, sin caer en la rapiña extractivista de los capitales des-nacionalizados, pasa a ocupar un rol determinante en la recreación del proyecto humanista bajo constante ataque. Desde aquí, entonces, se puede aportar para ese “nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” que reclama la encíclica Laudato Si a instancias de Francisco.
Por último, es menester observar que el neoliberalismo es proclive a permitir avances en las agendas de Derechos culturales de las (mal llamadas) “minorías culturales” siempre y cuando éstos no prefiguren avances en el terreno de los Derechos económicos, sociales y políticos, en una vertiente que el antropólogo norteamericano Charles Hale ha llamado neoliberalismo multicultural. Es preciso construir un relato promotor de los Derechos culturales de nuestros sectores populares que conduzca a nuevos niveles de justicia social y relatos que los potencien.
Publicado: 21 de mayo de 2018 en https://www.argentinosonline.com/cultura/argentina-y-el-dia-del-respeto-a-la-diversidad-cultural_a5b033bbc17112b45dd87d19a